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martes, 9 de marzo de 2010

Mi otro yo

Lo peor del amor cuando se acaba, es que se acaba. No recuerdo a ciencia cierta quién acuñó la frase, aunque seguramente se trata de un ser con una intuición superior. La recuerdo cada mañana, cuando trato de convencerme que el mundo está bien, que pese a las carencias personales puedo seguir viviendo e intentar ser felizmente infeliz. Felizmente insatisfecho. No me ha funcionado, hasta el momento. Ni creo que funcione. Lo que me pasa es que el amor que se me ha acabado es el propio.

sábado, 25 de abril de 2009

Javier Cercas es mi hombre. Hace unos días, Silvano me comentó que Cercas había publicado un libro nuevo. Yo le creí pero no me había dado la oportunidad de leer la noticia, lo acabo de hacer y experimento una singular emoción que apenas se iguala a la que me provocó la última victoria de Hugo Sánchez. Yo no le voy a los Pumas, mi equipo son las Águilas y no me da pena hacerlo público, pero la figura de Sánchez me resulta por demás simpática y admirable. Resulta que el Almería, debido a una combinación de resultados, se encuentra entre los primeros 10 de la liga, lo cual demuestra que los directivos de la federación mexicana de futbol se equivocaron por undécima ocasión al despedir a quien en alguna ocasión declarara que sin futbol en México estuviéramos en guerrilla. Cuánto lo admiré entonces. Vuelvo a Cercas: me enamoré de él en un bazar que tiene mi amiga Artemisa (vendé ropa de segunda mano pero de primera calidad), no lo leí en ese lugar, pero al mirar ahí una vieja chamarra de militar, comprendí la magnitud de lo que había leído. Recordé la escena donde el soldado anónimo, héroe y antihéroe a la vez, danzaba con un rifle el tradicional paso doble que interpreta Cigala. Llovía en la novela y también afuera del bazar. Acto seguido recordé la figura de Roney, personaje de La velocidad de la luz que también es soldado, soltado fuego sin ton ni son contra unos infantes orientales. El caso es que Cercas es un magnifico escritor, según la prensa el más importante escritor espa;ol (pensé que pensarían los seguidores de Villa Matas: me importa un comino) y acaba de publicar una novela en Mondadori que se llama Anatomía de un instante la cual espero leer no muy pronto. Pienso que debería de hablar más del caso, pero mi interés no es vindicar en ningún momento la figura de ningún otro escritor que no sea Carlos Fuentes o el buen Gabo.
Otra cosa. Hace cinco días volví a ver a O. Desde que egresé penosamente de la prepa no volví a saber nada de ella. La vi por última vez en un sucio camión y una vez que nos despedimos me sorprendió con un beso que me supo a reproche. El lunes se despidió de mí de la misma manera. Creo que no nos entendimos o quizá fui yo quien no quiso entender nada. Como haiga sido.

jueves, 9 de abril de 2009

Hoy voy a cambiar

Le puse título maricón a esta post con plena conciencia de ello, aunque me hubiera gustado transcribir aquí toda la canción de la Lupe Dalessio porque la considero una hermosa canción. Pero no quiero hacerlo. Hoy decidí dejar de apostar dinero como quien decide dejar de ver el televisor. La razones son múltiples por eso quisiera comenzar con la primera (al menos la que yo conozco) :
  • Mi abuelo murió, según cuenta mi abuela, con una baraja en los puños y prácticamente en la ruina.
  • Mi madre y sus hermanos han heredado el mismo vicio pero al parecer lo han sofisticado: las barajas ya no les bastan, necesitan las máquinas electrónicas.
  • Hoy perdí 400 pesos de la manera más estúpida.
  • Ayer también.
  • También heredé el vicio

Verán, desde un principio creí que mi adicción era hacia las emociones fuertes: me deleitaba apostándolo todo en una sola jugada y, en la mayoría de los casos, perdiéndolo todo. Eso me hacía feliz y miserable. Pero estos últimos días pensé que si en verdad me gustaran las emociones fuertes debía conducir a alta velocidad, o quizá tirarme de un avión en paracaídas. Según yo eso no sería divertido porque descubrí que lo que realmente disfruto es perder, ya que no he aprendido a retirarme a tiempo y a dejar de darle la contraria a todo (perros, caballos, números, mujeres, etcétera). Pensé en todo lo que he perdido (de dinero) a lo largo de mi corta vida de jugador y me sentí más frustrado: vi videojuego deseo desde hace meses (FIFA 2009, por si quieren hacerme feliz), los libros que muchas veces dejé para mejor ocasión, un viaje postergado y mi sueño de decirles a dos que tres weyes que si es por dinero! También se escapó mi viaje a Mazatlán. Por eso y muchas cosas más (¿ven a mi casa esta navidad?) decidí alejarme de esos antros de perdición donde concurren las personas más pintorescas: Viejitas con respirador, gente en silla de ruedas, putas finas, arribistas y pobres, asalariados y lame botas, etcéteras.

En fin, he pensado que, debido al contacto tan cercano que he tenido últimamente con jugadores compulsivos, como yo, podría escribir un libro con todas las frases que escuché. Mañana es viernes y me conformaré con ir a la playucha fea que está cerca de Los Mochis.

PD: Amanda, te recuerdo. Ahora

Sound trak:

  • apostando la bolsa y la vida la fui poco a poco, dando por perdida (8)
  • No me vuelvo a enamorar, totalmente para qué (8)
  • Ninguna zorra vale ese dinero(8)
  • Dame tu papiloma mami, dame tu cuchi cuchi (8)