Mostrando entradas con la etiqueta egolatrías. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta egolatrías. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de junio de 2010

Me he trazado un plan que espero falle como todos los anteriores. Y no es que me guste el fracaso, pero me gusta retarlo con planes. Así, cada vez que me siento miserable, elaboro un plan insostenible pero que momentáneamente funciona. Lo mío es hacer planes, esquematizar planes, fundamentar planes y arruinar los planes (¿sino con qué pretexto armaría otros?). Mi plan, el que está en turno, consiste, a grandes rasgos, en lo siguiente: ver el mundial por televisa deportes, llorar de desconsuelo en privado. Llorar en lugares públicos por llamar la atención. Malacopear hasta el cansancio. Visitar a mi madre. Largarme unos meses del país, a una ciudad con agua, por favor. Andar en bicicleta. Ver la televisión en exceso. Fumar en exceso, desde luego. Si me queda tiempo, le he prometido a mi asesor, avanzaré algo en la mugre tesis que aún no logro entender. Este es el plan, pero comprendo que se pueden atravesar muchas contingencias, por eso es que tiene tantos huecos. Sin embargo, como el buen planeador y planificador que soy, tengo un plan alternativo que es básicamente el mismo que el anterior pero alterando el orden de los factores.

jueves, 29 de abril de 2010

La semana pasada fue para mi un suplicio. Me acostaba muy tarde y me despertaba pasado el medio día. Me sometí a una dieta involuntaria de sopa instantánea, latas de atún, cereal y muchas porquerías de esas que encuentras en las tiendas de autoservicio. La pasé muy mal, lo juro. Esta mañana, cuando salía rumbo a la escuela, me vi obligado a correr para alcanzar el camión y llegar a tiempo a un compromiso escolar. A medio camino resentí todos los cigarrillos que fumé en el proceso de elaboración del maldito y malparido trabajo final. Llegué tarde, como suelo hacerlo últimamente, a mi cita con mi asesor y ya no podré verlo hasta el lunes de la próxima semana. Ni hablar. Apenas el lunes pasado comencé a sentir que las cosas volvían a la normalidad, que mis nervios estaban más tranquilos, que mis ojos podían volver a leer sin irritarse tan rápido. Sin embargo, de aquel naufragio me ha quedado el insomnio. Doy vueltas en la cama, me veo la punta de los píes, le doy vuelta a una novela que dejé inconclusa desde hace algunos meses (ojo, una que estoy leyendo, no piensen mal)y nada hace que concilie el sueño antes de las cuatro de la mañana. Nada, porque ya intenté con el alcohol y el deporte. Las drogas, hijos mios, no son mi estilo porque, como muchos de ustedes sabrán, mi mentalidad es muy pequeño burguesa.
Ahora quiero decir otra cosa. No sé qué diablos, pero me siento muy bien. De un sentimiento de euforia que sentía en el pecho, que me hacía sentir como acróbata, he pasado a una especie de neutralidad que le atribuyo, no sé, quizá, al encuentro con alguien al que hace mucho tiempo, algunas semanas, había descuidado. Me ha hecho sentir mejor, porque, de alguna manera, me ha puesto en contacto conmigo mismo, con mi amor propio. Ahora sí, hijos, tengo nuevos bríos para levantarme de la lona y seguir en la pelea. ¿qué quiero decir con todo esto? No sé a ciencia cierta pero se me ocurren dos cosas: qué ya pasó la tormenta o se trata del ojo sórdido del huracán. Quiero agregar que de cualquier modo estoy preparado para la borrasca.

Pero basta de chamacadas y hablemos (como si realmente estuviera hablando con alguien) de cosas serias. El América pasó a la liguilla. De panzaso pero pasó. No les extrañe que ganen el campeonato y se lo dediquemos a Salvador Cabañas quien de acuerdo a sus últimas declaraciones me he enterado que quiere ser poeta, como yo. Anoche volví a soñar, más bien, pude recordar que soñé algo. México le gabana a Sudafrica 2 por 1. Ahí el vaticinio. Saludos.

martes, 9 de marzo de 2010

Mi otro yo

Lo peor del amor cuando se acaba, es que se acaba. No recuerdo a ciencia cierta quién acuñó la frase, aunque seguramente se trata de un ser con una intuición superior. La recuerdo cada mañana, cuando trato de convencerme que el mundo está bien, que pese a las carencias personales puedo seguir viviendo e intentar ser felizmente infeliz. Felizmente insatisfecho. No me ha funcionado, hasta el momento. Ni creo que funcione. Lo que me pasa es que el amor que se me ha acabado es el propio.

viernes, 8 de enero de 2010

Hace mucho que no escribo nada. La razón es porque no tengo nada interesante que poner. Me he percatado que la imposibilidad de la escritura es un motivo literario muy en boga. Incluso, según las últimas lecturas, también es un motivo de ensayo, sólo de éste sólo se da cuenta en ciertos libros anotados. Me tomé unas vacaciones largas e improductivas. Me dediqué a caminar por la ciudad y a compartir algún café con viejos amigos a los que tengo pocas oportunidades de ver. Hemos cambiado mucho. De ellos, algunos ingenieros y otros administradores, sé decir que son gente seria y trabajadora. De mí sé poco, salvo que me he vuelto mentiroso conmigo mismo y un poco ermitaño. Debo confesar que estoy contento, que la paso bien en esta ciudad, que me alegro de conocer y reconocer a mis amigos y a esta ciudad que cambia constantemente: ahora tenemos cinco casinos, tres centros comerciales y muchas cadenas alimenticias que sólo se veían en las grandes ciudades. El Ingenio azucarero, del cual hablé en este lugar hace ya mucho tiempo, no existirá más. Quebró pese haber tenido producciones recor en los últimos tres años. Esta ciudad se puede ir despidiendo del humo y el olor a caña que tantos años la caracterizó. En su lugar, el que ocupaba la vieja carcasa, se construirá otro centro comercial al estilo parque fundidora. Mucha gente cree que eso es el progreso. Yo ya no sé qué creer. Obedeciendo a mi pensamiento telegráfico, continúo. Han encontrado gente descuartizada dentro de hieleras. Otras han aparecido colgadas con letreros que dicen "la plaza ya está ocupada, putos". Balazeras y levantamientos son cosas a las que lentamente nos vamos acostumbrado.

Tuve un buen año 2009. Mi madre está contenta por eso. Del 2010, a diferencia de los años anteriores, no espero mucho. Aunque quisiera esperar un exitoso desempeño de la selección mexicana y que Juan Gabriel saque un nuevo disco. Sé que son cosas absurdas pero qué más se puede pedir? Lo que tengo planeado, que no diré, me lo pediré a mí mismo todos los días, cada mañana, cada borrachera, cada encuentro y siempre que tenga oportunidad de recordármelo: no desearás la mujer de tu prójimo, no desearás los bienes ajenos, amarás a Dios sobre todas las cosas y honrarás a tu padre y a tu madre. Besos a todos

miércoles, 28 de octubre de 2009

Este lunes que acaba de pasar cumplí 23 años. Eso explica muchas cosas, entre ellas, la necesidad imperiosa de escribir un blog. Tenía un plan para mi cumpleaños que masticaba desde hace algunos días: quería comprar todas las monedas del bar para ser el único cabrón con autoridad sobre la rokola. Algunos de mis amigos, al enterarse de mi plan, se dieron a la tarea de guardar todas las monedas de cinco pesos que cayeron en sus manos para cumplirme un capricho que al final de la noche se vio frustadro por un maldito provedor que llegó cuando nadie lo esperaba. Al menos yo no lo esperaba ni lo quería. Muchas gracias, Adriana, por el esfuerzo.
Atendiendo a todos los mensajes y recomendaciones que me dejanron en el facebook, me puse como energumeno: bailé lo que no se baila con mi aritmia caracteristica, tome hasta la ignominia y fumé como la puta apasionada que llevo dentro. Los días que siguieron también fueron de fiesta, pero de una fiesta tranquila que anticipaba la tan esperada seremonia de graduación. Estuve muy nervioso toda la semana. Algunos de ustedes sabrán que graduarse no es cosa fácil, requiere de muchos riñones. Por eso, y por muchas cosas más, en la ceremonia de entrega de papeles, al recordar lo que ha pasado con mi vida en estos últimos años, lloré como el completo hombre sentimental y patético (en el sentido original de la palabra) que soy. Saludos

jueves, 22 de octubre de 2009

Siempre he pensado que beber solo es lo más cercano al vicio y a la enfermedad del alcoholismo. Por eso procuro siempre hacerme acompañar por el primer incauto que vea. Hoy, después muchos intentos fallidos por convencer a alguien, tendré que irme solo, como Rambo, a la barra de algún bar donde no conozca a nadie. Lo que me pasa es que voy a cumplir años próximamente (ésto es también un anuncio para lo que quieran regalarme algo) y no estoy muy seguro si estoy contento con eso. No es porque me esté haciendo viejo, o porque la gente no me regale nada en mi cumpleaños ( me conformo con un beso y un abrazo, aunque sea virtual), pasa algo en el mes de octubre que no me gusta mucho, debe de ser el frío. Anuncio, además, que el 30 se celebra mi fiesta de graduación. Los invito a todos. Tampoco me pone muy contento eso de la graduación, pero no es el hecho de la fiesta, sino el de salir de la universidad. Tengo recuerdos muy gratos de la licenciatura, para empezar todo era más fácil y podías tomar y faltar si te quedabas dormido o crudo o, en el mejor de los casos, empiernado. En fin. Saludos.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Ya se fue Enrique

Me regresó el alma al cuerpo cuando me enteré, yo siempre me entero de cosas, que Bunbury cancelaba su presentación en Hermosillo por una supuesta indigestión. No me sorprendió que se hubiera atascado un burro percherón o un hotdog malo de la universidad y que por tal motivo se hubiera indigestado. Sin embargo, me parecía y me sigue pareciendo más convincente el hecho de que hubiera amanecido crudo. Quizá tomó en el Pluma Blanca o en la tropiconga. Se me fue de nuevo el alma cuando dijeron que volvía al siguiente día... puras mamadas, pensé. Cuentan que aquello estuvo a reventar pese al chingal de boletos que regresaron los grupis que de plano no pudieron quedarse. Qué lástima. La noche del lunes, la misma del concierto, me fui a la cantina a celebrar el cumpleaños de M. Fui feliz esa noche hasta que llegaron unos weyes procedentes del concierto y empezaron a chiflar a su flauta (así digo yo chingar a su madre) con puras canciones de héroes. ¡¡¡¿No mames, qué no les bastó?!!! tenían que ir precisamente al bar donde yo estaba a recordarme lo grupis que son!! qué estrés. Canté con ellos algunas canciones, para que no se pusiera en tela de duda que soy mi propia contradicción. Fui feliz cuando se fueron. También tuve un poco de envidia, pero ya pasó. Supe de otros grupis que lo siguieron hasta el aeropuerto!! Por favooor, no se cansan!! Dicen que otros hasta lloraron mientras hacían la señal del rock. Cuánta aberración!

Les mando besos de lengua a todos.

PD: todo lo que me pasa es que no soporto que a alguien le guste Bunbury como a mí. (fin de cita)