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miércoles, 9 de junio de 2010

Me he trazado un plan que espero falle como todos los anteriores. Y no es que me guste el fracaso, pero me gusta retarlo con planes. Así, cada vez que me siento miserable, elaboro un plan insostenible pero que momentáneamente funciona. Lo mío es hacer planes, esquematizar planes, fundamentar planes y arruinar los planes (¿sino con qué pretexto armaría otros?). Mi plan, el que está en turno, consiste, a grandes rasgos, en lo siguiente: ver el mundial por televisa deportes, llorar de desconsuelo en privado. Llorar en lugares públicos por llamar la atención. Malacopear hasta el cansancio. Visitar a mi madre. Largarme unos meses del país, a una ciudad con agua, por favor. Andar en bicicleta. Ver la televisión en exceso. Fumar en exceso, desde luego. Si me queda tiempo, le he prometido a mi asesor, avanzaré algo en la mugre tesis que aún no logro entender. Este es el plan, pero comprendo que se pueden atravesar muchas contingencias, por eso es que tiene tantos huecos. Sin embargo, como el buen planeador y planificador que soy, tengo un plan alternativo que es básicamente el mismo que el anterior pero alterando el orden de los factores.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Hace meses que no puedo dormirme temprano. Cuando por fin lo logro, despierto en la madrugada y me es imposible conciliar el sueño. Cada mañana me siento como si un camión me pasara por encima de ida y de vuelta. Aún así tengo el descaro de ir a la escuela por las mañanas a tomar café y a ver a la gente pasar por los pasillos. Los veo a todos y por fin, después de cuatro años, siento que los quiero más de lo que algún día llegué a imaginarlo. En una de esas estaba cuando vi pasar a la que hoy es mi nueva mujer de mi vida (después de todo, todas han sido el amor de mi vida, según Efraín Huerta). Me ahogué con el humo de cigarro y derramé sobre mi camisa nueva, en aquel entonces era nueva, el vaso de café que me revivía aquella mañana acosada por la impertinencia de un frente frío que nos hizo sentirnos por un momento en el polo norte. Estuve tentado a usar gabardina y guantes, pero una vez que los hube desempolvado, el maldito frente frío se había ido a volar para otro lugar. Mi amorío aún no sabe que yo estoy dispuesto a vender muchas de mis vacas para complacerle hasta el mínimo de sus caprichos, creo que tampoco sabe de mi existencia pero me aseguraré de que lo sepa pronto. Sigo pensando en la manera más eficiente. Saludos al Necaxa que debe estarla pasando muy bien en compañía del León.

jueves, 22 de octubre de 2009

Siempre he pensado que beber solo es lo más cercano al vicio y a la enfermedad del alcoholismo. Por eso procuro siempre hacerme acompañar por el primer incauto que vea. Hoy, después muchos intentos fallidos por convencer a alguien, tendré que irme solo, como Rambo, a la barra de algún bar donde no conozca a nadie. Lo que me pasa es que voy a cumplir años próximamente (ésto es también un anuncio para lo que quieran regalarme algo) y no estoy muy seguro si estoy contento con eso. No es porque me esté haciendo viejo, o porque la gente no me regale nada en mi cumpleaños ( me conformo con un beso y un abrazo, aunque sea virtual), pasa algo en el mes de octubre que no me gusta mucho, debe de ser el frío. Anuncio, además, que el 30 se celebra mi fiesta de graduación. Los invito a todos. Tampoco me pone muy contento eso de la graduación, pero no es el hecho de la fiesta, sino el de salir de la universidad. Tengo recuerdos muy gratos de la licenciatura, para empezar todo era más fácil y podías tomar y faltar si te quedabas dormido o crudo o, en el mejor de los casos, empiernado. En fin. Saludos.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Ya se fue Enrique

Me regresó el alma al cuerpo cuando me enteré, yo siempre me entero de cosas, que Bunbury cancelaba su presentación en Hermosillo por una supuesta indigestión. No me sorprendió que se hubiera atascado un burro percherón o un hotdog malo de la universidad y que por tal motivo se hubiera indigestado. Sin embargo, me parecía y me sigue pareciendo más convincente el hecho de que hubiera amanecido crudo. Quizá tomó en el Pluma Blanca o en la tropiconga. Se me fue de nuevo el alma cuando dijeron que volvía al siguiente día... puras mamadas, pensé. Cuentan que aquello estuvo a reventar pese al chingal de boletos que regresaron los grupis que de plano no pudieron quedarse. Qué lástima. La noche del lunes, la misma del concierto, me fui a la cantina a celebrar el cumpleaños de M. Fui feliz esa noche hasta que llegaron unos weyes procedentes del concierto y empezaron a chiflar a su flauta (así digo yo chingar a su madre) con puras canciones de héroes. ¡¡¡¿No mames, qué no les bastó?!!! tenían que ir precisamente al bar donde yo estaba a recordarme lo grupis que son!! qué estrés. Canté con ellos algunas canciones, para que no se pusiera en tela de duda que soy mi propia contradicción. Fui feliz cuando se fueron. También tuve un poco de envidia, pero ya pasó. Supe de otros grupis que lo siguieron hasta el aeropuerto!! Por favooor, no se cansan!! Dicen que otros hasta lloraron mientras hacían la señal del rock. Cuánta aberración!

Les mando besos de lengua a todos.

PD: todo lo que me pasa es que no soporto que a alguien le guste Bunbury como a mí. (fin de cita)

viernes, 11 de septiembre de 2009

¿Qué pensaron ustedes cuando se enteraron que habían secuestrado un avión? Sinceramente pensé que se trataba de un grupo de desquiciados que tomaban un vuelo a manera de protesta por el pésimo y aburridísimo, casi mediocre, espectáculo ofrecido el fin de semana pasado por los equipos de primera división del campeonato de futbol mexicano. Juro que eso pensé y que la razón que tenían para hablar con el presidente de la república era manifestar su inconformidad y exigir medidas drásticas para solucionar el problema. Creí que, como buenos secuestradores, tendrían una propuesta seria y bien organizada para corregir el rumbo de una buena vez y para siempre. Pedirían, como profundos conocedores del medio, lo siguiente:
  • Que el señor Hugo Sánchez, deidad futbolera y máximo representante del balompie nacional, asumiera las riendas de la federación.
  • Poder total y eterno para el Señor Hugo Sánchez, ya que no tendrían la cochina duda de que el Señor Sánchez, si acaso era mortal, podría seguir gobernando la federación aún después de la muerte.
  • Destitución inmediata de Jorge me vale VErgara. Exigirían, además, que sea condenado al más cruel de los exilios.
  • Compra de un fragmento del continente africano y nacionalización de muchos negros con actitudes futbolisticas.
  • Nacionalización de Salvador Cabañas.
  • Restituir inmediatamente la dignidad del Necaxa y devolverlo a la primera. De lo contrario ¿a dónde mandará el América a jugadores tan malos?
  • Que Juan Gabriel cante, por lo menos, una vez al mes en los partidos del América.
  • Que el premio OTI vuelva a ser el semillero de artistas que en algún momento fue.
  • Obligar a que Galilea Montijo se las prestara un ratito, por aquello del aburrimiento.

No sé si esto hubiera sido menos ridículo que lo que realmente pasó: un fanático religioso, amenazando con un bote de Jumex, ordena a la tripulación dar siete vuelta alrededor del aeropuerto para evitar de este modo que un escalofriante terremoto sacudiera a la ciudad de México. Más ridículo aún fue ver al presidente Calderón aplaudiendo la gesta heroica del ejercito, siempre tan valiente, al atrapar a un terrorista armado con goma de mascar y latas vacías. Por un momento pensé que se trataba de BIn Laden.

viernes, 31 de julio de 2009

Cosas de futbol

Aún no me recupero de la sorpresa. México ganó cinco a cero a una descompuesta selección estadounidense. El seleccionado gringo, que había tenido un torneo exitoso avalado por la envidiable regularidad y juego colectivo de sus integrantes, simplemente no salvó ni la dignidad. Me siento un poco decepcionado. Primero porque pensé que en esta ocasión tendríamos a un rival fuerte, de esos que ejercen sobre la selección mexicana una especie de mística que acciona un funcionamiento colectivo casi épico. Pienso en el partido contra Argentina, por ejemplo. La verdad es que durante el segundo tiempo, más por faltas de desconcentración del rival que por destellos de buen futbol (vaya que los hubo), los mexicanos nulificaron a la escuadra gringa, desmoralizada ya desde el segundo gol y venida a menos desde el tercero. Pudieron anotarse, por lo menos, tres o cuatro goles más, lo cual, estoy seguro, no es un argumento sólido para sostener que se ha alcanzado el engranaje perfecto de selectivo nacional, que ahora sí cualquiera nos pelará los dientes y llegaremos, por fin!!, a cuartos de final en el mundial de Sudafrica. Segundo: tengo la certeza de que los partidos de futbol realmente emocionantes soy aquellos que se juegan hombro a hombro, en toda la cancha, con marcadores equilibrados y con actuaciones expectaculares, barridas limpias y atajadas fantásticas. Aquello, con todo y los sentimiento encontrados que me provoca, parecía una cascarita de barrio.

El doce de agosto, ahora sí, tendremos la oportunidad de saber de qué estamos hechos, si el futbolista mexicano es capaz de encontrar el equilibrio entre la técnica y la pasión arrebatada que lo singulariza, sobre todo cuando se juega contra los gringos, y los lleva a pegar patadas y corretear las pelotas más insignificantes.



lunes, 20 de julio de 2009

Una vez, en pleno malacopeo y después de haber escuchado más de tres o cuatro veces la misma canción en un cantina sucia y apestosa donde todos me miraban con cierto repudio que después dio paso a la lástima, canté, con la mejor voz que tenía en ese momento, Está tarde fui a correr, vi gente llover. Lo recuerdo ahora porque, aunque no me agrada mucho la idea, el pronóstico del tiempo anuncia fuertes lluvias por estas regiones del país. Me informa la poca gente que he logrado conocer que eso en Xalapa es muy común, que ya les extraña tantos días sin lluvia. No me molesta mojarme bajo la lluvia, podría decir que me gusta, pero, lo acepto, los relámpagos me ponen muy nervioso y no me dejan dormir.

El viernes pasado me encontré con Saúl, un buen amigo que estudiaba letras en Hermosillo y ahora estudia música en Xalapa. Visitamos una cantina que se llama el Papaluapan, una chulada de bar con son jarocho en vivo, de lo mejor que he escuchado. Mientras Saúl y yo intercambiábamos noticias de Sonora y discutíamos sobre el incendio, la gripe y las puterías, los músicos tocaban la iguana fea y un wey bailaba en el centro de la pista con una gracia singular que arrancó el aplauso de todos. Después tocó el turno a otro wey que recitaba sus décimas de memoria. Todo muy bonito. Salí trastavillando de ahí, como cucaracha fumigada y muy angustiado porque no sabía dónde chingados estaba el lugar que rento. Ya casi a punto de declararme irremediablemente perdido recordé, gracias a Salvador Cabañas, un águila gigante que está en los lagos, muy cerca de donde tienen su humilde casa. Llegué bien, gracias por preocuparse. El águila salvó mi vida.
Es todo.

PD: SIlvano, no seas joto, ya te veré pronto.


martes, 14 de julio de 2009

Hace poco menos de cuatro años, llegué a Hermosillo sin tener ninguna idea de lo que me iba a pasar ahí. Eso es lo que a uno le pasa cuando llega a vivir a una nueva ciudad, o al menos eso me pasa a mí. Llegué con una maleta y dos cartones donde cargaba un computadora vieja que acabo de regalar y que espero le den mejor uso que yo. En fin. Los primeros semestres fueron difíciles, tanto que hasta pensé regresarme a la ingeniería felizmente dejé empezada o bien, estudiar medicina como siempre soñó mi madre. El caso es que logré, pese a todas las adversidades, querer a Hermosillo (pese a sus puentes y sahuaros) como si fuera mi ciudad natal. El problema es que nunca me he sentido de ahí, y ahora, después de cuatro años, tampoco me siento de Los mochis. Quizá porque no soy de ningún lugar. Lo bueno es que estaré dos años más en Hermosillo: quizá me toque ver el puente terminado (el nuevo vicio de lo hermosillenses es construir puentes, lo cual me hace pensar en Cerati y, también, en Benedetti), o ver la plaza Zubeldía libre de gente que protesta.

Otra cosa: ayer por la noche, después de un tremendo trajín, llegué a la ciudad de Xalapa. Me gusta mucho el clima y el paisaje. La comida es buenísima y el café, por dios, nada que ver con esa plaga de cafenio.


viernes, 26 de junio de 2009

Galilea Montijo y el voto blanco

A mi nunca me ha gustado hablar de política. La verdad es que no sé nada al respecto, pero me agobia en gran parte el alboroto que se andan armando con ese asunto del voto blanco. Sinceramente me parece una tontería. Es más, yo ni voto y para lo único que uso la credencial de elector es para abrir mis cuentas bancarias y para entrar a las cantinas.
José López Portillo ganó las elecciones presidenciales sin oponente alguno. Al día siguiente Jorge Ibargüengoitia escribiría una columna titulada "qué emoción, quién irá a ganar". El caso es que en esa elección el pueblo postuló como candidato del pueblo a Cantiflas. Según me cuentan alcanzó una cantidad considerable de votos, al menos más de las que se esperaban. Yo pensé que podríamos hacer una cosa por el estilo en esta ocasión y ponernos de acuerdo para postular a Galilea Montijo para gobernadora del estado. ¿Por qué no? Está guapetona, sale en la televisión y fue novia de Cuauhtémoc Blanco. Ni siquiera sé si terminó la carrera, pero estoy seguro que muchos políticos ni siquiera son capaces de escribir un memorándum. Además están feos y no dan una buena imagen al exterior. Pienselo bien, al menos la Gali está buena.
Pienso que el voto blanco o negro o de cualquier color es una cochinada, ¿por qué no llevarlo al absurdo?

domingo, 21 de junio de 2009

Llevo algunos días queriendo gabaratear alguna entrada para el blog. Todas las dejé a la mitad porque las consideré horribles, al igual que esta que escribo. Primero pensé en escribir algo sobre la guardería ABC, pero me parece un tema del cual no puedo decir nada, salvo que me ha dejado en shock. La mayoría de las cosas que he leído al respecto en otros blogs, giran en torno a política, a linchamientos y a babosadas que expresan más que un sentir social, una velada intención política. Qué horrible e indignante. Ya dije mucho al respecto.
Luego pensé en escribir sobre mi experiencia en los antros (a los cuales odio, como decía el ratón Crispín, con odio jarocho). En mis garabatos alegaba que no soportaba los lugares concurridos por más de 300 gentes, al menos que se tratase de una concierto de Juan Gabriel o Luis Miguel (osea yo); además de que en esos tugurios siempre suenan canciones por demás estúpidas que no puedo sacar de mi cabeza por más de una semana. En estos momentos pienso en una de un wey que amenaza con matar a besos y con besar los ojos y sepa cuánta chingadera más. Además, cada vez que voy a un antro nunca pienso en la posibilidad de encontrar ahí la mujer de mi vida (WTF), mucho menos que alguna de esas weras awevo que andan por ahí prestará más de 15 segundos atención al desparpajo de mi persona, lo cual me da mucho gusto. El asunto es que voy a los antros porque soy incapaz de hacerle a un amigo el día de su cumpleaños un desaire de ese tipo. De ahí en fuera soy capaz de cualquier canallada.
Dejé empezado una entrada cursi, dedicada a cierta persona que no he podido sacarla completamente de mi cabeza. Jamás la publicaré, aunque me late que lo ha sabido siempre.
Próximamente escribiré sobre el regionalismo sonorense, el cual repudio con todo mi corazón. Escribiré como en mi cuatro años en esta ciudad he llegado a quererla a extrañarla y a tirar la basura en su lugar. Relataré cómo me he adaptado con estoicismo a las condiciones climáticas y culinarias. Hablaré de lo molesto y gastado que resulta que algunos "escritores" sonorenses tematizen el desierto y alaben a la tortilla de harina (otra singular característica del regionalismo sonorense). Mi conclusión será que el sonorense regionalista, sin caer en generalizaciones, vive aún en el siglo XIX: cree que es posible forjar una identidad regional homogénea y que puede llegar a ser culturalmente único. Otra de mis conclusiones será que el aparente odio del sonorense al sinaloense (y viceversa) es porque se ven reflejados en gran medida uno en el otro. Por último argumentaré que el sonorence regionalista se cree superior por su cercanía con el primer mundo. Publicaré ese libro en el instituto sonorense de la cultura y lo titularé: tres de asada y un burro percherón. Chao.

lunes, 1 de junio de 2009

¡Tú ya no escribes en mi blog!

Debido a una ruptura con el ministro de relaciones internacionales de este y otro blog y también al poco interés que me despiertan actualmente las relaciones de más de tres mil kilómetros de distancia, el autor de este blog de bajo presupuesto, en un intento de encubrir todas sus dificultades expresivas quiere decirte lo siguiente:
  • Soy más apuesto que tu novio extranjero

  • ya cojo

  • hoy te dediqué mi última manuela tratando de convencerme de que esta vez si es para siempre

  • salgo con una mujer que tiene tres hijos

PD: He conseguido un gato