domingo, 21 de junio de 2009

Llevo algunos días queriendo gabaratear alguna entrada para el blog. Todas las dejé a la mitad porque las consideré horribles, al igual que esta que escribo. Primero pensé en escribir algo sobre la guardería ABC, pero me parece un tema del cual no puedo decir nada, salvo que me ha dejado en shock. La mayoría de las cosas que he leído al respecto en otros blogs, giran en torno a política, a linchamientos y a babosadas que expresan más que un sentir social, una velada intención política. Qué horrible e indignante. Ya dije mucho al respecto.
Luego pensé en escribir sobre mi experiencia en los antros (a los cuales odio, como decía el ratón Crispín, con odio jarocho). En mis garabatos alegaba que no soportaba los lugares concurridos por más de 300 gentes, al menos que se tratase de una concierto de Juan Gabriel o Luis Miguel (osea yo); además de que en esos tugurios siempre suenan canciones por demás estúpidas que no puedo sacar de mi cabeza por más de una semana. En estos momentos pienso en una de un wey que amenaza con matar a besos y con besar los ojos y sepa cuánta chingadera más. Además, cada vez que voy a un antro nunca pienso en la posibilidad de encontrar ahí la mujer de mi vida (WTF), mucho menos que alguna de esas weras awevo que andan por ahí prestará más de 15 segundos atención al desparpajo de mi persona, lo cual me da mucho gusto. El asunto es que voy a los antros porque soy incapaz de hacerle a un amigo el día de su cumpleaños un desaire de ese tipo. De ahí en fuera soy capaz de cualquier canallada.
Dejé empezado una entrada cursi, dedicada a cierta persona que no he podido sacarla completamente de mi cabeza. Jamás la publicaré, aunque me late que lo ha sabido siempre.
Próximamente escribiré sobre el regionalismo sonorense, el cual repudio con todo mi corazón. Escribiré como en mi cuatro años en esta ciudad he llegado a quererla a extrañarla y a tirar la basura en su lugar. Relataré cómo me he adaptado con estoicismo a las condiciones climáticas y culinarias. Hablaré de lo molesto y gastado que resulta que algunos "escritores" sonorenses tematizen el desierto y alaben a la tortilla de harina (otra singular característica del regionalismo sonorense). Mi conclusión será que el sonorense regionalista, sin caer en generalizaciones, vive aún en el siglo XIX: cree que es posible forjar una identidad regional homogénea y que puede llegar a ser culturalmente único. Otra de mis conclusiones será que el aparente odio del sonorense al sinaloense (y viceversa) es porque se ven reflejados en gran medida uno en el otro. Por último argumentaré que el sonorence regionalista se cree superior por su cercanía con el primer mundo. Publicaré ese libro en el instituto sonorense de la cultura y lo titularé: tres de asada y un burro percherón. Chao.

6 comentarios:

Juana Adriana dijo...

Por dónde empiezo... Veamos:

Promete que seré de las primeras en leer TRES DE ASADA Y UN BURRO PERCHERÓN!!!! jajaja

Si me van a matar que sea a besos! (pero sé a qué rola te refieres, y sí, es una aberración).

No voy a un antro desde la preparatoria y me resisto a pisar uno por el resto de mis días.

Besos!

Kitsune dijo...

Las tortillas de harina de Sonora son la onda!

Hace siglos que no voy a un antro, debe ser por eso que no reconozco la canción
:P

Sanblas de la "o" dijo...

Juana, te lo prometo. Incluso, quisiera que tu fueras mi lectora para decir en los agradecimientos que parte del libro es resultado de los comentarios al borrador. Vale? Por otro lado, hace bien en no ir, me da gusto. Saludos

Kitsune, te voy a cantar la canción: si me provocas te voy a besar los ojos, te voy a hacer llorar a besos.. y te voy a besar toda la noche. jajaja Es una aberración, como bien dice Juanita. Lo feo es que es sumamente empalagosa. Está bien eso que dices de las tortillas, pero acá uno se cansa de escuchar apologías. Saludos y gracias por la visita.

Anónimo dijo...

yo empezaré a partir de hoy mi apología del ceviche acapulqueño o los tlacoyos del mercado de coyoacán.
saludos y abrazos...
p.d Elba Esther ya dio el golpe de estado
Brenda

Tánori dijo...

ijole ijole eso puede ser muy cierto... Sinaloa es chilo y Sonora más. Arriba las morras de Culiacan, Mochis, Obregón, y Navojoa... Besos.


PD. Los Antros apestan a cheve caliente... y sexo templado

David Rivera dijo...

yo creo que el título te lo sugirió el yoni, tiene su esencia
Saludos