jueves, 26 de marzo de 2009

D y J vinieron ayer a pasar unos días a mi casa. Me halaga su presencia al mismo tiempo que entristece no poder atenderlos como ellos se merecen porque en estos días el mundo está muy loco. También quisiera tener una casa amplia y luminosa donde recibir a mis amigos y decirles: pueden ocupar la recámara de huéspedes que está en el fondo, dispone de todas las comodidades y del refirgerador podrán coger todo lo que gusten. Desafortunadamente mis condiciones actuales no pueden ser más precarias: me cortaron el agua por una deuda inexistente, el refrigerador murió en cumplimiento de su deber y mi casa, que también es la casa de ustedes, sólo dispone de un cuarto habitable donde vivo yo y mi desorden. Al parecer a D y J no les preocupa mucho ese asunto, puesto que piensan que hay cosas peores con las que de plano no se puede vivir y se vive. Se los agradezco. D y J serán papás dentro de poco, lo cual se sabía desde hace mucho, pero la novedad, gran novedad, es que serán dos chamacas! Me quedé mudo de gusto. Por si fuera poco, me han dicho que, debido a mi posición económica y mi calidad moral, quieren que yo apadrine a las dos. ¡Caramba! Yo, que sólo encuentro compadres en las borracheras y en las patibularias cantinas, bautizaré a dos chamacas en nombre de un Dios en el que ni siquiera estoy seguro si creo! Acepté con mucho gusto porque supuse que en nombre de la amistad que nos une no podía negarme. Y no puedo, ni quiero, voy hacerlo. Pues bien, para el día del bautizo me he comprometido a matar una de las tantas vacas de mi rancho y a tirar el tradicional volo en monedas de baja denominación.
Lo primero que se nos ocurrió para celebrar nuestro reencuentro y nuestro futuro compadrazgo, fue tomarnos unas cervezas. Entradas las copas me dio por relatar lo que conmigo ha pasado en los último cuatro meses, les dije puras cosas bonitas puesto que no pasan de otro tipo de cosas en mi miserable vida. Seguramente les conté hasta lo que no debí. No recuerdo bien lo que dije, pero como últimamente siempre cuento la misma historia a la menor provocación, sé con exactitud todo lo que dije aunque no lo recuerde. Joto el que lea esto

4 comentarios:

La Pucha de Oro dijo...

felicidades corazón. A mi me apadrino "el diablo", el mejor amigo de mis papas... Al quedar huerfana nunca recibi de él los cuidados paternales que prometió un dia hace 25 años frente al altar...

No me quejo, soy ahijada del diablo, y con eso me basta!

Sobre la embarazada tomando cerveza... bueno, serás un buen padrino de esas nenas, si desde el vientre les estas brindado tales gustos.

Sobre las historias abigarradas,creo que yo tambien me las sé de memoria, todos, incluye viajes, vaginas dentadas y creo que alguna amazonas por ahi!

Un beso nene y en horabuena!

mengana dijo...

Jota en todo caso

ojalá un día tu me visites en mi casa

a de ser padre se tan parte de la vida de un ser humano nuevecito
no?

besos

pajarovolante dijo...

no leí el final pq pretendía calumniarme. podrías apadrinarme una prostituta, hace tiempo que no cojo.

Cicuta drinker dijo...

Pobre niño... tendrà al padrino m+as pisteador de todos


lo amo